TP1 Celser Macarena
¿Qué es el diseño? Una mirada a través de otras miradas.
El autor Gui Bonsiepe habla en su texto “¿Qué es el diseño?” sobre cómo el diseño forma parte de una cultura tecnológica, empresarial, e industrial, es decir, el diseño está enmarcado en estos aspectos, funciona a través de ellos y por ellos. Asimismo menciona que la identidad se genera cuando se hace proyecto, pero hilando más fino puedo decir que la identidad ya existe previamente, y es el diseñador quien funciona como el canal para que esa identidad llegue al usuario mediante el mensaje correcto.
Bonsiepe también critica la baja calidad de ciertas interfaces y, en particular, de los programas de enseñanza del diseño en línea. En este punto, coincido con su postura, porque estos cursos pueden ser útiles para introducir conceptos como teoría del color, selección de paletas, tendencias o uso de herramientas digitales, especialmente para emprendedores que autogestionan sus proyectos. No obstante, resultan insuficientes para la formación profesional, ya que representan sólo un recorte de la disciplina, una miga en la torta a la que podemos llamar diseño. No cuentan con un sustento teórico en el cual apoyarse a través de la lectura, de la investigación y la práctica, de cuestionar e ir formando una mirada más crítica sobre esta torta en la cual hay muchos sabores, tipos, decoraciones, capas, rellenos. Es necesario, como indica el autor, que a partir de la lectura se genera la futura base de un diseño proyectual sustancioso y fuerte.
El diseño va más allá de saber acomodar imágenes, palabras, colores, se trata de una mirada integral que sea capaz de resolver problemáticas reales en tiempo y forma, ya que es una profesión como tal.
Debido a que es una profesión también es, tomando al autor Raúl Belluccia, un servicio a terceros, que debe cumplir con requisitos funcionales, formales, estéticos, simbólicos, informativos y económicos, por lo tanto, como profesionales debemos estar a la altura de las circunstancias, nos vemos condicionados por la demanda y el contexto, por la relación con el comitente. Si bien como diseñadores representamos esa herramienta técnica y creativa que debe obedecer a la necesidad del comitente, ya que él decide la finalidad social de un trabajo y es quien pone los recursos para llevarlo a cabo, el autor señala esa responsabilidad como una neutralidad técnica, siendo el diseñador libre de tener opiniones políticas o éticas pero con posturas que no deben confundirse con la disciplina. Por otro lado, la disciplina es un medio de producción por y para la sociedad, ya que todo objeto diseñado influye y repercute socialmente solo por el hecho de existir, no sé considera al diseñador como sujeto dentro de esa misma sociedad sino como agente externo, objetivo, distante, pero los diseñadores somos también individuos que forman parte de esa sociedad, estamos influenciados y a la vez influenciamos a otras persona. Citando a la autora Andrea Melenje Argote: “Los discursos visuales que proyectamos surgen de nuestro contacto con los contextos y sus prácticas, de las cuales no podemos excluirlos. Somos ciudadanos y participamos como tal de las dinámicas de los contextos donde vivimos. La interpretación crítica de lo visual y sus formas discursivas, son también nuestra competencia y responsabilidad. Esto supone dejar de alimentar tendencias vacías y proyectar utilizando todo el repertorio simbólico de las culturas y contextos para los que diseñamos. Solo de esta forma nuestro trabajo será importante para la gente y sus culturas.”
Somos lo que comunicamos y desligarnos de eso en nuestro trabajo es fracturar de alguna manera la comunicación, debemos considerar nuestras posturas (políticas, éticas, sociales) acerca de lo que comunicamos, cómo lo hacemos, con qué intención, porque después de todo cada diseñador tiene una forma de ver el mundo y eso muchas veces es lo que lo hace destacar de entre los demás. Nuestra formación no solo es técnica y teórica, es personal, nuestros valores, nuestra ética y nuestra forma de leer el mundo mediante la empatía, el respeto, nos hace tener un mejor criterio profesional y con calidad humana, porque si nos alejamos de esos valores nuestros diseños, trabajos, entornos se vuelven vacíos, inertes, con carencias no solo de sentido sino también de sentimiento, del mismo que logra conectar con la audiencia, con el usuario, con el público o como uno le quiera decir.
Operar dentro de un sistema de mercado capitalista no debería ser una excusa para desatender estas responsabilidades. Por el contrario, exige una mayor capacidad crítica. Por ejemplo, diseñar sin considerar el contexto histórico y cultural puede derivar en decisiones inapropiadas, como el uso de expresiones ofensivas o la banalización de fechas significativas, como el 24 de marzo o el 8 de marzo, reduciéndolas a oportunidades comerciales. En estos casos, es responsabilidad del diseñador interpretar el contexto y comunicar también al cliente por qué ciertas decisiones no son adecuadas.
El diseñador es un productor visual, que a través de los signos, sentidos, modismos que ya están inscriptos en la sociedad y en uno mismo, los trabaja para dar guía, forma, estructura visual y conceptual, de manera que esos sentidos lleguen al público objetivo y sean interpretados con la finalidad buscada del mensaje.
Esto por supuesto no se trata de intuición, inspiración divina, juego artístico, sino más bien de una comprensión profunda del tema por resolver, debemos partir de un diagnóstico, prefigurando una serie de reglas, roles, procedimientos, códigos, métodos que nos permitan ejecutar, comprender, analizar y decidir cual es el mejor camino para resolver la problemática y que así se convierta en un proceso fundamentado que podamos presentar al comitente. es necesario también adaptarnos a las nuevas tecnología como la IA o los nuevos paradigmas estéticos y cambios en función dentro del campo social. Todo esto sin olvidar el respeto a nosotros mismos como profesionales, marcando límites, establecimiento nuestro valor a través de costos fijos, variables y una ganancia, y a la vez, coincidiendo con el autor Jorge Frascara, desde un lugar de respeto y un enfoque ético a la gente a quien uno se dirige y a la sociedad en la que vivimos ya que como menciona “el diseño centrado en el usuario es una postura ética”.
En síntesis, puedo decir que el diseño es un entramado de saberes y prácticas que pueden representar un laberinto que se enmarca de un contexto determinado. Con el método adecuado cada diseñador actúa como mediador entre el comitente y el público, pero ojo, al ser un laberinto uno también se puede perder, la falta de ética, de roles, de procedimientos o de condiciones laborales adecuadas pueden hacer que uno como diseñador se pierda en el trayecto, debemos guiar con responsabilidad, criterio y conciencia del impacto que nuestras decisiones tienen en la sociedad.
Bibliografía:
Belluccia, R. (2007). “El diseño gráfico y su enseñanza”
Piazza, J. Revista CRANN N°32. “¿Que es el diseño?”
Muglia, A. Revista CRANN. “La identidad del diseñador”
Hordoñez, P. (2005) Apuntes de clase.
Frascara, J. Apuntes de clase.
Gui Bonsiepe. (2005) Página 12 “Una charla de diseño”
Andrea Melenje Argote, Itinerario: TEJIENDO IDENTIDADES LATINOAMERICANAS Diseño Gráfico, Cultura Visual e identidades locales, Cuad. Cent. Estud. Diseñ. Comun., Ensayos no.47 Ciudad Autónoma de Buenos Aires mar. 2014
https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1853-35232014000100014

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